En octubre
IV
No puedo más que escribir este amor
y que el viento se lleve de viaje mi aliento,
y ese sonido de mis latidos
que nadie escucha
VI
Dirigís hacia mí tu mirada y tu sonrisa
y sé lo que es ser un a flor
abrazada por los rayos del sol
VII
Queriéndose soy una niña
a quien ya no permiten jugar
XII
Leés lo que los días y yo
escribimos en mi rostro,
y me siento desnuda como frente a la brisa
fuerte del mar.
En peligro,
como sola en la noche
en una calle de locos,
Penetrada,
como cuando tu mirada parece buscar
un horizonte en mis ojos.
XIII
¿Por qué me enamorás , viajero
y no querés llevarme a navegar
por el cristal de tus ojos?
Colores de amanecer y montaña
veo en tu piel,
y no sé como escapar de la caída
abismal al fondo
de tu mirara.
Esta naciendo en tu palabras
un cielo en el le que no quiero viajar
Hay un olor a humanidad en tu presencia,
y en tus manos adivino el vacío
del temblor de mi piel.
¿Cuándo? ... me nace preguntar,
¿o debería ser... me tomarás?
XXIII
Pienso en vos
y después también
Me llevas a pensar que mi mundo
es más real que aquel en que nacimos
Pero vos lo creás,
lo hacés amanecer en tus pestañas
y lo llevas tras de vos
cuando emprendés tu marcha,
y la apagas tan sólo con decir adiós
hasta mañana
Tené cuidado
que las flores ya están instalando,
y mi cuando imaginario se está quedando
fundado en los años de tu piel.


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