Notables poetas incluidos en Álbun Nocturno, blog adscrito a Arte Poética-Rostros y Versos

lunes 13 de julio de 2009

PRÓLOGO A: DESECHO E IZQUIERDO DE ROLANDO REVAGLIATTI

Rolando Revagliatti y Alejandro Méndez Casariego


Prólogo
de Alejandro Méndez Casariego
para la edición electrónica y para la segunda edición
(aumentada) soporte papel,
del poemario “Desecho e Izquierdo” de Rolando Revagliatti.




DÉSE AL DIGESTO POÉTICO NACIONAL



La tentación de acotar mi comentario a estos textos de Rolando Revagliatti, de referirme específicamente a ellos y a sus características puntuales, es grande. Es lo que solemos hacer: ver qué hay aquí, en este corpus poético, cuáles son sus aristas más notables. En fin: describir esta obra en particular, haciendo malabarismos para separarla del resto. Tal vez porque esta tarea me exceda, o porque hace tiempo vengo rumiando algunos aspectos más generales de la poética de Rolando, o incluso porque en este libro esté inequívocamente advertible la configuración relevante de su forma de decir, pero sobre todo porque el autor me lo permite, opto por abocarme a una lectura un poco más amplia.


Si tuviera que buscar una expresión concisa para definir la poesía de Rolando Revagliatti, afirmaría que se trata de una caricatura profunda. Caricatura, porque como en ese arte, se trata de exagerar la virtudes o defectos del objeto – o sujeto – retratado, de tal modo que, despojándolo de todo aquello que no es significativo, destaque lo que lo hace diferente de lo demás, lo que lo hace único. La ironía es uno de los recursos más eficaces para lograrlo. Pero la ironía no debe ser gruesa, no debe ser superficial, si lo que pretendemos es destilar la esencia; no basta con señalar este o aquel rasgo, o con enumerar cualidades, atributos, comportamientos de mayor a menor, según un orden de jerarquía que establecemos desde una formulación caprichosa. El ojo del observador debe estar atento; a la manera de los yoghis, debe permanecer pasivo y alerta ante lo que contempla. Pasivo, para no alterar con nuestro trajín, con nuestros forcejeos intelectuales, el flujo de lo que es y ocurre. Y alerta para no perderse nada. Sólo de esta manera el fenómeno se nos revela en plenitud. Hasta aquí, todo el esfuerzo previo: el poeta ha pesado, medido y evaluado su materia prima . Podemos imaginarnos a Rolando, como él mismo diría, “extasiado escudriñando” lo que pasa a su alrededor, como una lupa gigante que clasifica, desecha y selecciona, que no se conforma hasta llegar al meollo.

Al meollo intento remitirme yo también, entonces.

La poesía de Rolando no define cosas, no reflexiona sobre lo que ve, no saca conclusiones. Las personas y los sucesos discurren en su propio terreno, en su aura original, rodeados, impregnados por sus códigos, intocados por la parcialidad inevitable de aquel que cae en la tentación de contaminarlos con un toque de opinión o juicio. No ocurre ese distanciamiento fatal que la mediación produce a veces con el hecho por exceso de notoriedad del creador. Utilizando una expresión futbolística – que Rolando seguramente celebrará por lo futbolística, más que por lo acertada – el árbitro más presente es aquel que pasa más desapercibido; el mejor será el que logre que los únicos protagonistas sean los jugadores. Esta tarea no es fácil.

Con naturalidad o con esfuerzo – esos son los secretos más íntimos del poeta, en los que no conviene hurgar – Rolando evita detenerse en los porqués , en los porqués subjetivos de él, Rolando escribiendo- para entrar frontalmente en los qués. Están, sí, y en abundancia, los porqués de sus criaturas, pero ese es otro cantar. En este contexto, el qué vendría a ser algo así como “la cosa en sí”, lo que acontece sin necesitarnos más que como espectadores.


La profundidad tiene mucho que ver con lo anterior. Según mi lectura, que a mi entender no es más que otra lectura, la profundidad está lograda a través de la dualidad, la tensión angustiosa y obsesiva que prepondera en estos textos entre lo trágico y lo cómico de los sucesos de la vida. Solemos creer que una existencia mediocre se resalta por la ausencia de tragedia, por un transcurrir sin sobresaltos: el hombrecito gris portando una vida gris. La poesía de Rolando exhibe impúdica, implacablemente, la certeza de que en la mediocridad reside, emboscada o explícita, la peor de las tragedias: la de no ser, y para colmo, no saberlo.

Dice en uno de los poemas, significativamente titulado “No concilio”:

“El desasosiego de la conservación
me templa tristemente”

para luego concluir

“Y mi no soñar
también miente
que estoy vivo

¡Recuérdenme!”



Tal vez el único posicionamiento serio para abordar ciertas encerronas, sea con la mentada ironía porque la solemnidad resulta siempre sospechosa, o porque, si de mediocridad hablamos, lo más trágico es que resulte cómica. Lo sabemos aquellos que, un tanto distraídos, caminamos papando moscas por la calle sin advertir el poste inoportuno: no nos duele tanto el golpe, por fuerte que sea, como la risa, apenas contenida, de los espectadores. Pero como en esos casos, en la escritura hay un recurso casi infalible, hasta diría una sola alternativa: reírnos nosotros primero. Porque – y eso trasuntan los poemas de este libro – todos cargamos a cuestas a ese mediocre Aquí impongo un aparte para poner en duda el menoscabo del término utilizado: “mediocre”. Porque se trata, en definitiva, de ese punto medio, que a todos nos incluye, entre nuestras miserias y nuestra integridad.

Hay, en la obra de Rolando, una especie de tierna crueldad por sus personajes atrapados en esta trampa sofocante, desesperante de la vida. Sin juzgar - porque ese es otro de los secretos que no se puede, ni es necesario, desentrañar – la impronta con la que el poeta se involucra en los temas, considerando el uso, como recurso o como verdadera comunión, de la primera persona en la mayoría de los poemas – cuando hay un tercero, en general, es un tercero referido a uno-, se percibe una íntima solidaridad, no tanto en el sentido de compartir los variados – y a veces aborrecibles – puntos de
vista de los sujetos retratados, sino en el conocimiento hondo, minucioso de la condición humana. Porque en esta sucesión de equívocos, bloopers, parodias e instancias absurdas, es en definitiva esta execrable y adorable condición humana la que nos salta al cuello, cuando vamos un poco más allá de la peculiar sonoridad o de los gags insólitos bajo cuyo envoltorio se nos expone.

Léase, ríase, llórese, archívese cuidadosamente y dése al Digesto Poético Nacional.


ALEJANDRO MÉNDEZ CASARIEGO
Buenos Aires, 2009

martes 7 de julio de 2009

Hoy leo a Gandhi-Yván Silén

Yván Silén, Puerto Rico





Hoy leo a Gandhi



Habito entre los árboles,
entre la lluvia y entre la rosas moro,
mientras limpio mi bazuka
y aceito las molotov entre las hojas
(el cielo está rozando el techo de mi casa),
y leo a Gandhi,
y bebo mi café en las mañanas.

La muerte se ha puesto a cantar
en los columpio,
mientras Orfeo lira la elegía inmoral
de los que cantan.

Eurídice barre los sueños
a la puerta siniestra de mi casa.
Y las nubes han cubierto, dridamente,
la cabeza del poeta. Las metáforas
se visten indecentemente
los contrarios, las vulvas, los ovarios,
y Súbito orina
contra las libélulas del instante.

Hoy habito entre las rosas y la lluvia.
Hoy leo a Gandhi,
mientras la muerte afila los fusiles.


*****

6 de julio del 2009
Puerto Rico
©yvansilen

lunes 6 de julio de 2009

Algo diario-OMAR CHÁVEZ

omar chávez, joven poeta salvadoreño





Algo diario




Caminar contigo era algo sencillo
y el simple hecho de ser sencillo
lo hacia complicado

A ratos tu presencia pesaba
y a veces
era ligera
Caminábamos de la mano
bueno…
Es lo que creo a lo que me imagino
Siempre iba atrás
te gustaba ir atrás
te hubiese sido incomodo haber ido adelante
Tu solías pasar largo rato sobre mis piernas
aún cuando tuviera erección

¡No por vos!

Sino porque me imaginaba el sueño húmedo
que había tenido la noche anterior
Eso no te complicaba
¿Por que habría de hacerlo?
Así era yo
me apoyaba en ti
no decías nada
ni protestaste por ello
todo era sencillo contigo
Entre nosotros había mas que amistad
no amor
tampoco deseo
ni muchos menos lujuria
Me desnudaba ante ti
me acostaba contigo a tu lado y te abrazaba
Dormíamos juntos muchas veces
y no te importaba que “Manuela”
hiciera el atrabajó que tu no hacías
Aun así te abrías
bien abierta
metía cualquier cosa y no te molestaba
nunca renegaste por ello
nunca lo hiciste
aun cuando el peso… fuese demasiado
Parecía que todo sería así por años
caminar juntos
viajar en el mismo autobús
volver a casa
Al volver te abría de nuevo
te abría toda
todita
Bien abierta solía meter mis manos
sacar lápiz y cuaderno para hacer la tarea
Así…

Así era mi mochila.
_______________
Leer más en sección: Nueva palabra de Arte Poética-Rostros y Versos.


viernes 3 de julio de 2009

POEMAS DE Lucy Cristina Chau

Lucy Cristina Chau, Panamá




Tanto


“mi canto está conmigo
no tengo soledad.”
Silvio Rodríguez



Fuimos tan una sola piel
que me llegaron a doler tus heridas.

Fuimos tan una sola forma
que no me reconozco en el espejo.

Tu risa y la mía se acoplaron tanto
que a falta de la tuya
nadie pudo entendernos.

Y yo, que tanto gocé sobre tu lecho
ya no encuentro disfrute en el deseo
Porque tan, tanto y tanto y tan y tanto
no lo puedo inventar
sino en tu cuerpo.




Leche

Llevo la camisa empapada en leche
y el presentimiento de un llanto que me necesita.
Del corazón me viene medio litro de sangre
guardada para el hambre de mi niño.

Busco descansar en sus brazos
pidiéndole perdón por las horas de sueño que he perdido.
Sólo sus pequeños labios me dan el descanso extraviado,
sólo su sed de vida indica la ruta de mis pasos.





Hombres

Me gustan todos los hombres del planeta
porque tienen la extensa algarabía de un niño
y el abrazo de mi padre al despedirse.

Me gustan, porque todos son
de alguna manera un poco mis ojos,
tienen sed de caminos,
abundan en nostalgia,
creen fervientemente en la real gana,
pero saben hacer del final de un día
la postergación de la soledad.

A veces quiero meterme en sus pellejos,
cruzo las calles que los llenan de miedo,
hago infinitas promesas imposibles
y se me antoja que el mundo
es un lugar correcto para mis hijos.

En otras ocasiones – sin embargo –
sólo me parecen ganchos de ropa
donde colgar mi tiempo.
Suele traerme problemas de colesterol,
pero ¿quién se niega el aroma que desde su niñez
aprendió a respirar para saciar el hambre?

En serio, me gustan todos,
con todos quisiera recostarme una tarde en pereza,
repasar historias del chiquillo que fueron;
con todos quisiera discutir si es posible confiar en alguien,
oír cómo se contradicen
diciendo que los hombres no son lugar seguro.

¿y por qué no?
Amarlos como ellos quieran,
sin que por ello
la corona se me llene de espinas.




protesta

Mi hijo no quiere
tenerme de madre,
le digo que ponga su queja
y el sostiene altivo sus ojitos,
mientras – a punto de llanto –
me derriba
con toda la ternura
de su risa.





Noticiero

Aquella voz
que nunca tuvo miedo
hoy cuenta mis tragedias
en términos de daños materiales,
por eso me dan sábanas nuevas
y un colchón
en el que no están tus sudores,
ni mis sueños.




Llovizna

Ahora que ha parado de llover,
que las tormentas duermen
y los mares no se derraman,
el cielo vuelve a descansar
sobre las montañas.

Ahora que se escurren los miedos,
con este sol que no parece invierno,
la ciudad,
aún dormida,
camina entre el café colado
y la indiferencia.





Bruma

En este país
hay ciertas lluvias
cuyo oficio es borrar el mundo
gota a gota.

Y nunca falta quier reclame
haber sido olvidado.




Icebergs

Danzan las ganas
por todo el continente.

Si te sumerges,
entiendes como finge
la cumbre
su inocencia,
mientras en el fondo
se arrastra el deseo,
incluso, de la muerte.





Bruja

Bruja
así me dice
y no sabe que ha olvidado
sacudir el beso
de su espalda.
Bruja
porque miro sus ojos
más allá de la risa
que elabora.

Me quema en la hoguera
de sus miedos
y yo dejo que me acuse
de hechicera.

Maldice mis instintos cavernarios
se sacude la luz
vuelve al refugio de sus sombras
huye dos tiempos
más allá de mis designios
y se entrega al recuerdo
de su nuevo lecho.





De Noche

Salgo de noche
y llevo puesto mi traje de locura.

Sólo así puedo
lanzarme a la jauría.





Padre

¿Viste, padre?
No quisimos vivir en una casa,
todos los muchachos que fuiste
piden a llantos una madre.

Ya no me arrepiento del mar,
era tu casa y te fuiste,
tocaste tierra y ya nunca
volveremos a viajar.

¿Te das cuenta, padre?
Cuando el ancla decide quedarse
necesita un lugar donde soñar.




La casa que fui

La casa que fui
no tiene puertas
ha dejado salir
al habitante.
____________________
Lucy Cristina Chau (Panamá, 1971). Premio Nacional de Poesía Ricardo Miró 2008, Premio Nacional de Poesía Joven 2006. Miembro del Colectivo de Escritores José Martí y de la agrupación artística Trópico de Cáncer. Es Licenciada en Humanidades por la Universidad Nacional de Panamá y trabaja actualmente en el Sistema Estatal de Radio y Televisión. Ha publicado La Virgen de la Cueva (2007), IndiGentes (2007) y La casa rota (2009), así como colaboraciones en revistas y sitios web de arte. Es la creadora de "El Cuento de los Martes" y grabó el disco "Vida de Perros" (2006) con el legendario cantautor Ignacio Ortega Santizo y el Trópico de Cáncer. Leer más en Arte poética-Rostros y versos.

miércoles 1 de julio de 2009

CARNAC-FERNANDO RUIZ GRANADOS

FernandoRuiz Granados, México




CARNAC



Sobre este lugar ha soplado el viento
Sobre este lugar se han abatido todas las tormentas
¿Qué ocurrió en este sitio?
¿Quién erigió las piedras contra el cielo?
Frente a ti los vigías del rayo
La casa de las cuatro estaciones
Los pilares que levantaron el firmamento
Aquí el monumento que no se desplomará
Aquí lo que fue
Lo que es
Lo que nunca habrá de perderse

Escucha el canto del viento
El canto del cielo
El canto de la nube
Que corre por sus muros

Aquí se alza la piedra megalítica
Que mira arder y renacer los días
La semilla pétrea del mundo
Mira el fragor olvidado de la tribu
La memoria de los ritos antiguos
El horror del fuego
La fecha que tuvo lugar sobre la tierra

Aquí la piedra sin inscripciones
La eterna permanencia
El centro inmóvil de la rueda

Aquí la palabra indescifrable
Que no tocará el tiempo

viernes 19 de junio de 2009

ESQUEMA DE UN PAISAJE-Mónica López Bordón

Mónica López Bordón, España






ESQUEMA DE UN PAISAJE



Cruzo un desierto, sus páramos
y crepúsculos de infinitos sueños.
Miro alrededor y no tengo respuestas.
De todo lo que amo trazo un esbozo,
paraísos del alma,
estaciones sembradas de auroras y jardines.
En mi cuerpo están las huellas del alba,
su voz y una cantata sombría
por donde vaga la muerte
invitando a su fantasma.
Hoy tengo el espesor mudo del mar
y un largo llanto
los ojos vacíos
un vuelo de pájaro
y un largo lamento.
Escribo el dolor sin nombre.
Abandono toda promesa
y bailan sobre un hilo
los cristales de las ausencias.
Nadie lo sabe
pero en mi tristeza,
envuelta entre tus brazos,
brota una flor.

martes 16 de junio de 2009

EL NIÑO DEL RÍO

Portada




El niño del río


La historia del niño del río, es como tantas miles de historias de niños que habitan –cerca- de las riveras de los ríos, porque es la única manera de sobrevivir a la miseria, debido a la injusticia social Por la mala distribución de la riqueza, de programas de educación, salud y un sin fin de necesidades que el campesino padece para criar a sus hijos

El niño del río, trata de resaltar el habita donde los niños pobres viven. Crecen en un medio casi salvaje; limitados a comer bien, y luchan por mantenerse con vida y no morir antes que llegue la adolescencia.

Manuel Antonio, era uno de esos niños que jugaba en los ríos, pero buscaba que cazar o pescar. Con los pocos años de niño que tenía, se preocupaba como llevarle algo de comida a la abuela.

A veces los cangrejos pequeños se los comía crudos, sí el hambre se lo exigía, por la misma necesidad de estar vivo.

El niño en el campo es enseñado como lo hacen los animales con sus crías; aprenden a reconocer plantas que son comestibles y cuales no cuando se tiene hambre; así como cuando estás enfermo. Y para quitar la sed, se tiene que abrir y aprovechar la brecha de algún árbol o planta.

Y si tienes una gallina y un gallo en tu rancho, eres rico, porque con esos huevos puedes hacer un caldo-sopa- y combinarlo con hojas de mora;-también comiendo panela de dulce te quita el hambre por un momento.

Pero, no, esto no es lo que realmente el cuerpo humano necesita, para vivir en el nuevo mundo en que vivimos.

Manuel Antonio lograba sobrevivir a las tempestades que el niño pobre tiene que soportar; allá donde el hambre está arrodillada esperando sin misericordia.

Por eso desde esta tribuna casi carcomida por los años; apelo a los hombres del gobierno, a todas las personas de buena voluntad a reflexionar.

Apelo a la conciencia de los que tienen, para que vean atrás y dar la mano cuando más se necesita.

About the Author
Miguel Ángel Sandoval, nació un 12 de mayo de 1942 en el departamento de Santa Ana, El Salvador.En el principio de un invierno, cuando los ríos crecen y apilan los arboles al revalzar los ríos y surge la madre naturaleza para dar vida.

Miguel Ángel, nace con la inspiración a flor de labio para cantarle al campo y a su belleza. Una mujer ladina tuvo la fortaleza de engendrar y acompañar hasta su nacimiento. Fue por eso que Miguel Ángel creció con los años acuestas y aprender a querer a Dios el que hizo el milagro: de darle vida. Y es después de los años que descubre que cuando se nace junto a la naturaleza, el olor del campo inspira para cantarle al campo, y al amor.

Y es así como al AUTOR de esta historia, le duele el sufrimiento de los que no tiene voz y sufren las embestidas injustas del poder.

Así nació el hombre que la dió vida al pequeño niño: El NIÑO DEL RÍO. También son las historias de muchos personajes que vinieron al mundo para aportar su granito de arena y levantar la voz por LA LIBERTAD.

Miguel Ángel descubre su sensibilidad de escribir y contar las historias de los demás, desde hace mucho tiempo y entiende que es difícil soportar la angustia que vivieron los personajes que hicieron posible esta historia a través del tiempo.

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Guarnecia ,es el nombre de la estación del ferrocarril y era un lugar conocido por todos los comerciantes y campesinos que bajaban de los cerros y cruzaban el río a vender sus cosechas al valle.El lugar era bullanguero,los fines de semana las cinqueras o róconolas funcionaban hasta la media noche.

Fue en una de esas noches de verano,cuando sedientos de amor,Daniel y Fernanda se escaparaon en un caballo veloz,montaban con la rienda suelta y dos corazones llenos de angustia se iban a escondidas.El caballo iba jadeando y la pareja llevaba el sexo hambriento, el semen se chorreaba por el camino del alba.

Meses después Fernanda se separó de Daniel y quedó embarazada.Regreso con sus padres y cuando el niño tenía nueve meses,ella decidió rehacer su vida con otra pareja y dejó al niño con la abuela.

Así comenzaron sus años nuevos para el niño, sin horizonte, con madrugadas frías, con hoyos en el techo, con tormentas que no respetaban la pobreza, que mojaban sus camas en los fríos inviernos; Y Manuel Antonio amarrado a la vida con hambre de niño.El era muy querido por los habitantes,era un niño rubio,ojos verdes medio panzón; quizás por la lombrices y que apenas entendía de penurias y la abuela en la curva de los años viejos, tenía destrozada la esperanza del mañana. Le habían arrebatado su alegría, su fe. La comida no llegaba a la mesa de su casa ni a la del vecino. Era un hambre colectiva.

Muy difícil vivir en aquél lugar olvidado. Con ríos crecidos que arrasaban las cosechas. Con el dolor que el hambre provoca y sin saber que hacer con la anciedad en la panza. Con lágrimas de niño impotente, que no sabía la respuesta; Era un torbellino en su cabeza. La mirada clavada en el firmamento, pidiendo a Dios que se acordara de los pobres, que mitigara el hambre de los seres con cuerpos desnudos, que ayudara a las madres para que hubiera pan y leche en las mesas para sus hijos.

Las plegarias de la abuela se fueron convirtiendo en discursos de angustia y desesperación. Le preguntaba a don Santos un vecino que vivía al otro lado de la línea del tren donde está Dios para ir a verlo?.

El tren antes de llegar por las mañanas pitaba y anunciaba su llegada. Llegaba despacio, asomaba su nariz esquelética de hierro retorcido, para luego parar enfrente a la estación de Guarnecia, donde la gente esperaba para abordarlo. Esto provocaba en los niños una alegría inmensa. Los carros del tren venían tapizados de propaganda con la foto de Espínola Castro (un militar en campaña política) Los ojos inocentes de los niños veían como el tren se acomodaba poco a poco en la estación para descargar su peso de amarguras. Ahí la gente subía para viajar y llevar a pasear sus esperanzas en el mañana, pero con el estómago vacío.Para Guarnecia en ese entonces, los únicos medios de transportación era el tren,los caballos y algunos pick ups que se atrevían a entrar al valle.

En época de invierno era muy difícil cruzar el río de Amayo, que es el que rodea el valle.Guarnecia es parte del Cantón de El Jute, jurisdicción de Texistepeque del Departamento de Santa Ana.

La pobreza en todos los rincones de los valles cercanos a Guarnecia era una realidad que se palpaba sin esconder el hambre.El gobierno nunca se preocupaba por los CASERIOS O VALLES que no le sirvieran para fines políticos.

No había caminos ni senderos que condujeran a mejores sitios. Sólo había restos de la guerra que el General Maximiliano Martínez había dejado.

Los ricos comían bien y al ejército no le hacía falta nada.La gente pobre decía: Que los ricos y militares eran los escogidos por Dios y allá en la distancia estaba un dolor inmenso que no sabe soportar el hambre.

domingo 14 de junio de 2009

RETALES DE PENSAMIENTOS-MARÍA ÁNGELES CHAVARRÍA

María Ángeles Chavarría, España




RETALES DE PENSAMIENTOS



A Ramón Gómez de la Serna, por sus Greguerías



La vida salta de esquina a esquina regalando complicidades.
Los sueños son los patines del pensamiento.
La risa es el equilibrio de las lágrimas, y los suspiros la cuerda floja de la nostalgia.
Las estrellas son ruinas vivas para los románticos.
El calendario es el corazón del tiempo que nos corresponde.
La palabra es el salvavidas de los desterrados.
La mirada es la fuente de donde brotan todas las emociones.
Las baladas son las muletas de los enamorados.
Las sombras son las máscaras de la calle.
El otoño es la lágrima de las estaciones.
El tren es un adiós inmenso que reparte besos por todo el mundo.
Los fracasos son las puertas de la fortaleza.
La nieve es el pan rallado que reboza las montañas.
Los aviones son mosquitos que pican a las nubes.
Las manos son el cántaro del agua mañanera.
Niño es a bicicleta lo que ejecutivo es a móvil partido por dos.
La inocencia es la clave de la libertad.
Los poemas son respiraciones de los soñadores.
El llanto es un explosivo que no fue invitado a la fiesta.
La esperanza le dijo a la patria que los lamentos no se anotaban en panfletos.
El amanecer es el zumo de naranja del mar.
Las hojas caídas cubren la tristeza del campo.
Las venas son el pentagrama del corazón, y los latidos su melodía.
El silencio de la noche perfuma la tierra con fragancia helada.
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Nacida en Jérica (Castellón). Vive en Valencia desde 1980.
Es licenciada en Filología Hispánica y tiene un Máster en Psicopedagogía y Gestión Familiar (ambos por la Universidad de Valencia) y un Máster en Comunicación, Publicidad, Marketing y Dirección Comercial (por la Escuela de Empresa, Madrid).

Ha completado los cursos de Doctorado en Literatura Hispánica y está en posesión de la Suficiencia Investigadora por sus trabajos sobre el escritor uruguayo Horacio Quiroga.

Ha participado en congresos (“Encuentro Tripartito de Escritores del Arco Mediterráneo“, “La Literatura Valenciana hoy“, “El Compromiso del Escritor“...), actividades literarias de la Feria del Libro de Valencia y de Madrid, en semanas culturales de diversas poblaciones y en lecturas poéticas varias (Sociedad Valenciana de Agricultura, IVAM, Círculo de Bellas Artes, Ámbito Cultural de El Corte Inglés, Universidad de Valencia, Biblioteca Valenciana, Consell Valencià...). También en recitales por la comarca castellonense del Alto Palancia, en colaboración con la “Fundación Max Aub“. Leer más en Arte Poética-Rostros y versos.